Sarai Clothing y sus marcas asociadas (AsiSea Jeans y Play Model), contribuyen con la creación, el fortalecimiento y la sostenibilidad de talleres (maquilas) de manufactura de prendas de vestir, en las cuales la principal mano de obra nace del proceso de capacitación y la ejecución de personas privadas de la libertad en cinco centros penitenciarios del departamento colombiano de Antioquia.
Esta vinculación a la cadena productiva, se materializa en el montaje, dotación y capacitación de talleres en centros penitenciarios donde se hacen algunos de los procesos de producción de las prendas, llegando a topes en los cuales hasta el 60 % de la producción de la empresa pasa por las manos de hombres y mujeres quienes, a través de la estrategia social llamada Puntadas de Libertad, han encontrado una nueva manera de vincularse a la vida productiva, económica y social.
“Con estas personas, que permanecen en total custodia del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC), hacemos un proceso de contratación de servicios donde se paga por corretaje (remuneración por un servicio específico), se les paga su ARL y todos sus riesgos profesionales para que trabajen bajo las garantías de reconocimiento por tu labor”, afirma Adriana Duque, presidenta de Sarai Clothing.
Durante este proceso, que va camino a completar seis años en ejecución, han sido impactados directamente 200 penados en cinco centros penitenciarios. Para el comienzo del proceso, la empresa invirtió una suma superior a los 313 millones de pesos (más de 85 mil dólares) que han permitido que, a la fecha, hayan sido producidas más de 330 mil prendas, y la empresa ha pagado a esta personas más de 818 millones de pesos (más de 224 mil dólares) en nóminas por sus servicios prestados, y 174.5 millones de pesos (47.800 dólares) se han destinado a su seguridad en el trabajo a través de la Aseguradora de Riesgos Laborales.

Más allá de todo esto, queda en la retina el valor social y espiritual en cada uno de los procesos de Puntadas de Libertad, por cuanto cada una de estas personas recibe, además de la oportunidad laboral, momentos de atención lúdica y espacios para la oración, donde la fe deja de manifiesto las nuevas intenciones de quienes, pese a fallar, merecen y reciben una segunda oportunidad para seguir afrontando una vida con altura y sin estigmas.
“El proceso de resocialización es bastante satisfactorio e ilusiona mucho. Cuando vemos personas que llegan al taller sin esperanzas, sin ilusión, con unas condenas largas que deben pagar allí, en patios en donde están completamente inactivos y en el ocio, ellos llegan a aprender un arte, ellos pueden portar un uniforme, ellos se sienten parte de una empresa, ellos van teniendo nuevos hábitos que van cambiando sus patrones anteriores y van entendiendo que estamos en la vida para servirnos y para servir”, agrega la líder empresarial.
De esta forma, quienes integran el proceso de Puntadas de Libertad, aprenden a conocer sus potencialidades y entienden que a través de este desarrollo productivo pueden salir adelante, en una muestra clara de resocialización efectiva que se está configurando hoy en día en Antioquia.